viernes, 2 de octubre de 2009

06/03/09


“Mis amigos gruñen entre los cerdos o se pudren bajo el sol en un barranco.”


Sí, creo que voy a leer a Paz un rato… aunque haya muerto gruñendo entre los cerdos, injuriando a los que pudieron ser sus amigos por resistirse a pudrirse en un barranco sin lanzar un sólo gruñido.


Tan buen escritor el muy desgraciado. Qué burla esa de convertirse en el Franco de una paradógica República de Letras. Quizá sólo se trata de un malentendido, y las tan apreciadas grafías -que son asequibles para lamentablemente tan pocos-, prefieren desplegar su magia ahí donde se gobierna según Platón… pero no, porque entonces el exilio hubiera sido un verdadero problema para el Paz-poeta, que defendía su República como filósofo.