miércoles, 15 de julio de 2009

REMINDER

El mayor genio científico, desde el momento en que se convierte en académico, en sabio oficial, patentado, cae inevitablemente y se adormece. Pierde su espontaneidad, su atrevimiento revolucionario, y esa energía incómoda y salvaje que caracteriza la naturaleza de los más grandes genios, llamados siempre a destruir los mundos caducos y a echar los fundamentos de mundos nuevos. Gana sin duda en cortesía, sabiduría utilitaria y práctica, lo que pierde en potencia de pensamiento. Se corrompe, en una palabra. Mijail Bakunin


Referencia
Bakunin, Mijail, Dios y el Estado, ed. Terramar, Colección "Utopía Libertaria", Argentina, 2004, p. 33